mas que un cuento

Más que cuentos, un espacio para crecer juntos...

Cuando empecé a escribir cuentos infantiles, entendí que mi propósito iba mucho más allá de crear una historia entretenida para antes de dormir.

No escribo libros simplemente para llenar una biblioteca. Escribo porque creo profundamente en el poder que tiene un cuento para abrir una conversación, despertar una pregunta, abrazar una emoción o sembrar una idea que acompañe a un niño durante toda su vida.

Hoy en dia, en una época en la que todo sucede muy rápido y las pantallas ocupan gran parte de nuestro tiempo, muchas veces, nos olvidamos el valor de detenernos, de compartir un momento y mirarnos a los ojos. Por eso, cada libro que creo es una invitación a hacer una pausa, sentarnos juntos, leer en voz alta, imaginar, conversar y volver a conectar como familia.

Creo que los cuentos pueden convertirse en herramientas extraordinarias para acompañar el crecimiento de los niños. A través de sus personajes y aventuras podemos hablar de emociones, enseñar empatía, fortalecer la autoestima, aprender a resolver conflictos, celebrar la diversidad, valorar nuestras diferencias y descubrir que ser uno mismo siempre será suficiente.

También podemos enseñar respeto, responsabilidad, cooperación, amistad, inclusión y amor por la naturaleza. Podemos ayudar a los niños a enfrentar sus miedos, desarrollar su creatividad, aprender a pensar, hacer preguntas y descubrir que cada desafío también puede convertirse en una oportunidad para crecer.

Pero hay algo que considero igual de importante que leer: escribir. Porque cuando un niño escribe, dibuja, se expresa, descubre que su voz tiene valor. Que sus ideas merecen ser escuchadas. Que su imaginación no tiene límites. Y cuando un adulto se anima a escribir junto a él, ocurre algo maravilloso: dejan de ser simplemente un padre y un hijo para convertirse en compañeros de una misma aventura.

Mi sueño es que cada libro sea el comienzo de una conversación, de una risa compartida, de un abrazo después de una historia o de una pregunta que invite a seguir pensando. Que cada página recuerde a las familias que los momentos más importantes rara vez necesitan una pantalla; solo necesitan tiempo, imaginación y ganas de estar presentes.

Si mis historias logran que una familia apague el celular por un rato para sentarse a leer, que un niño se anime a escribir su propio cuento, que alguien descubra una nueva forma de expresar lo que siente o que una conversación importante nazca gracias a un personaje, entonces siento que mi misión está cumplida.

Porque no quiero vender libros. Quiero crear recuerdos. Quiero inspirar conversaciones. Quiero despertar imaginación. Y, sobre todo, quiero que cada historia nos recuerde que la creatividad, el amor y la conexión familiar son regalos que acompañan a los niños para toda la vida.

Con amor, Gaby

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